Madre de un adolecente cuando no has sanado heridas
Ser madre es duro, pasas por muchísimas etapas, cuando nacen son duras las trasnochadas y su llanto que por instinto maternal alcanzamos a percibir lo que quiere decir, cuidar de sus emfermedades con el corazón en pedazos porque no sabemos donde exactamente les duele. Después vienen los años hermosos donde cada cosa que dicen o hacen nos infla el corazón de alegría, pero sus berrinches nos desbordan la paciencia. Ahora llega la etapa de la niñez, pre-adolecencia y adolescencia...uyyyy...que duro para algunos padres que deleite para otros. La verdad es que sanar heridas de la infancia es el primer paso cuando te decides por un hijo, pues el papel que que cumplas desde tu embarazo es fundamental para la etapa de la adolescencia, pues es allí donde se combina lo que le hemos dado con su cabecita loca que no sabe ni porqué está así, es difícil para ellos entenderse y si no estamos preparados psicologicamente para apoyarlos y acompañarlos, llevarán una carga más fuerte. Lo triste de es...