Madre de un adolecente cuando no has sanado heridas
Ser madre es duro, pasas por muchísimas etapas, cuando nacen son duras las trasnochadas y su llanto que por instinto maternal alcanzamos a percibir lo que quiere decir, cuidar de sus emfermedades con el corazón en pedazos porque no sabemos donde exactamente les duele.
Después vienen los años hermosos donde cada cosa que dicen o hacen nos infla el corazón de alegría, pero sus berrinches nos desbordan la paciencia.
Ahora llega la etapa de la niñez, pre-adolecencia y adolescencia...uyyyy...que duro para algunos padres que deleite para otros.
La verdad es que sanar heridas de la infancia es el primer paso cuando te decides por un hijo, pues el papel que que cumplas desde tu embarazo es fundamental para la etapa de la adolescencia, pues es allí donde se combina lo que le hemos dado con su cabecita loca que no sabe ni porqué está así, es difícil para ellos entenderse y si no estamos preparados psicologicamente para apoyarlos y acompañarlos, llevarán una carga más fuerte.
Lo triste de esto es que hay excelentes profesionales pero pocas personas pueden acceder a sus terapias, pocas personas tienen capacidad adquisitiva para sanar sus heridas y evitar criando seres humanos emocionalmente afectados.
Lo que pocos saben es la mayoría de madres lloramos en silencio, callamos nuestras penas y añoramos con el alma darle un trato digno a nuestros hijos, todo se queda en pensamientos y de acciones cero, no porque nos falte voluntad, sino porque la carga que llevamos dentro nos impide actuar.
Porfavor mujer y madres del mundo menos crítica y más apoyo emocional a quienes darían la vida por sanar y darle lo mejor a sus hijos pero que por falta de recursos económicos no pueden.
A todas las abrazo y les deseo mucha fortaleza y sabiduría para continuar!
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